Agotado por el frío de todo un día espera, como un perro hambriento busco refugio en la noche. Sobre cualquier montículo de hojas o pasto abandono mi cuerpo, tan ajeno, extraño a mí, que paso a mi lado, sin reconocerme siquiera. Un verdadero mendigo de calor. Así guapeo la noche, aguardando por el sol para juntarme conmigo. No ser ya el grotesco payaso bebiendo el vino de los mansos…
No hay comentarios:
Publicar un comentario