Ámame.
Los pechos son de odio,
tan carente de manos la tibieza.
Hermanos a muerte,
en el asfalto, sobre sus pies.
Gritos,
el primero es en nombre de la patria,
su réplica también.
…Y en tus ojos de mujer enamorada
todo un cielo se vació.
Un juego perverso,
acá,
nadie gana;
los dueños del tablero
se regocijan con peones sacrificados,
reyes sin glorias.
Una diosa pagana, entre humo y banderas;
el sonido metálico y el amor ausente,
la Patria es otra cosa.

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