sábado, 14 de mayo de 2016

Desafío




Ahora, en las noches claras, se ven las manos
danzando en el humo. Y la poesía se me antoja 
amarga, como los recuerdos.
 Cómo podrían estas manos retener el canto, si el
tiempo que nos toca logro, pesar en las miradas,
 haciendo de mis palabras dolor en otros.
. -¡Pero ya basta! No quiero lamentos. La noche me
 arrastra, violenta en su inmensidad me ampara.
 En un último intento de cordura yo los desafío:       
“Arránquenme estas torpes manos, despedácenme
los brazos. En el agua, bajo la lluvia, enloquecido
me retuerza en el barro. Si ya no sirven para la
 ternura y la tibieza, no quiero estas manos.
Arránquenmelas antes que sea tarde y me estrangulen
el alma.


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