domingo, 9 de marzo de 2014

La última violencia. I

-Cuando al terminar la noche, llega la madrugada como consuelo.
Y la luz va tomándolo todo, las sombras son entonces leves recuerdos, viejas alucinaciones. En esos momentos uno deja a sus ojos extasiarse, resignificando todo cuanto ven; abre su corazón a la mirada del “otro”; y se reencuentra, se transforma en un hombre/mujer nuevo. Pero hay quienes conservan el frío en sus ojos; su corazón, no se desborda de alegría ante la mirada del “otro” que lo completa. En su feroz egoísmo, el “otro” es nada.
 Temerosos del miedo, del dolor del “otro”, construyen una fortaleza y ponen nombre a su soledad, su aislamiento. Es esta indiferencia la última violencia posible.

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