Sucesión.
Las noches con sus días, unas tras otras, se
suceden.
Como
siempre, en perpetuo presente. Llevándome
inevitablemente
al origen. Me desacomodan el sombrero,
que
no hace más que contener la fiebre. Y por más
pesada
carga de años que me ataquen, agredan,
debajo
del sombreo estoy seguro de mi lugar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario