"A. Paiva"
Una de sus máscaras.
Me lame,
me talla,
me pule,
me reclama para sí,
se reserva mi nombre.
- En el borde calmo de la noche,
extasiado, saboreo la lluvia.-
Su caricia helada
me postra de rodillas;
la venero,
¡no reclamo piedad!…
Soy yo esta piedra,
desde el origen ofreciéndole resistencia.
Pero,… estoy cansado,
mis pies delineando el abismo…
y Ella,
no es más que una de sus máscaras,
la
encargada de ejecutar la tarea.

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