miércoles, 8 de mayo de 2013

Dejaran.


Dejaran.

  No es más que una ventana. Sin embargo, por ella se insinúan otros mundos posibles; de miradas sorprendidas, risas en una cama. De espejos hirientes… mundos de errantes solitarios caminando la noche…
  De este lado de la ventana, todo por hacer. Cubrir los espacios que dejara la noche y ahora el sol, insolentemente los enumera. 

– Quién ocupó esta silla junto a la mesa. Vaga, breve sensación de una imagen, que sé, fue querida. 
  Restos de un vaso roto conservan cierto líquido de color indescriptible y se enseñorean entre colillas expulsadas del cenicero. Nadie se atreva a juntarlos; en sus bordes, marcas. Tal vez en ellos se escondan las últimas palabras,-no las recuerdo-, que dejaran las manchas de vino en el mantel. 



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