Dejaran.
No es más
que una ventana. Sin embargo, por ella se insinúan otros mundos posibles; de
miradas sorprendidas, risas en una cama. De espejos hirientes… mundos de
errantes solitarios caminando la noche…
De este lado de la ventana, todo por
hacer. Cubrir los espacios que dejara la noche y ahora el sol, insolentemente
los enumera.
– Quién ocupó esta silla junto a la mesa. Vaga, breve sensación de una imagen,
que sé, fue querida.
Restos de un vaso roto conservan cierto
líquido de color indescriptible y se enseñorean entre colillas expulsadas del
cenicero. Nadie se atreva a juntarlos; en sus bordes, marcas. Tal vez en ellos
se escondan las últimas palabras,-no las recuerdo-, que dejaran las manchas de
vino en el mantel.

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